Cada año desde que le conozco, hace ya 16 años, celebra por todo lo alto su cumpleaños en una finca perdida en un páramo de Segovia. Allí en su casa de campo, casi diáfana y enorme, nos reúne a todos los amigos, los de aquí y los de allí, y nos invita con su gran generosidad a pasar un fin de semana de película: medieval, western, terror, cine antiguo... L
a fiesta de este año ha sido este fin de semana. Todos los asistentes debían ser personajes de comic, la música era de comic y la bebida... la bebida era Dyc y Ron Pampero, el de toda la vida. Y este año, como ya dije, era más especial que nunca por ser la última fiesta, salvo que un meteorito le caiga a Joss en la cabeza y le haga cambiar de opinión. Eso... o que le secuestramos al año que viene (tenemos experiencia y sabemos cómo hacerlo Joss).Durante la última sem
ana hemos trabajado algunos amigos en unos divertidos disfraces de La familia Picapiedra. Yo era Betty, la mujer de Pablo. Cose que te cose, corta que te corta... ¡quién me lo iba a decir!... a esta nieta de sastre a la que siempre se le cayó la aguja, que ahora me cosería un traje para no decepcionar a Joss, para estar a altura de su trabajada fiesta, como siempre tan especial... Y ya ves... ¡misión conseguida!.Con lo que no contaba era con la gripe, con los 39 grados que me han tumbado en la cama, con perderme ansiados reencuentros con viejos amigos, con no ver la cara de Joss al abrir los regalos, con hacerme la foto de familia “Picapiedra”...o con tener que conformarme con ver las fotos mañana y escuchar las versiones resacosas de la tan ansiada y esperada fiesta. ¡Felicidades Joss! Yo también estuve.















