
Javier no ha asumido muy bien el "no" de Celia. Está muy triste. Dice que siguió mis consejos, que le hizo reir, hizo el loco y le trató como a una princesa. Este fin de semana Javier le ha escrito una tierna y dulce carta de amor... en japonés.
La profesora de Javier, conocedora de ese gran amor, ha querido ejercer de cupido esta mañana y les ha sentado cerca en clase de plástica.
Hoy Celia le rechazó una vez más... no sé si porque no entendió el japonés, o simplemente porque es muy joven para el amor y pefiere esperar. Javier no lo ha asumido y ha decidido cortar por lo sano. Con esa tijera que todos los niños de 5 años tienen siempre a mano, decidió, en un ataque de rabia amorosa medio india navajo, medio japonesa cortar la cabellera de su amada.
La colgará de su pecho en un camafeo de huevo kinder.
4 comentarios:
Me acabas de recordar lo peligroso que era yo con unas tijeras a esa edad (y mayor). Siempre jugaba a cortar un mechón y demostrar que no se notaba
Pobrecillo!!
Como en el futuro se lleve tantos noes como me he llevado yo que no tenga por costumbre tener tijeras a mano...
Deliciosas letras a pesar de la hiel, me quedo con la nota en japonés (quizá por lo artístico de esa escritura) y por supuesto con el camafeo de huevo kinder.
¡Quien pudiera volver a los 5 aunque fuera con un no de Celia!
Saludos.
¡Jolines! Qué cosas son capaces de hacer los niños de hoy con unas tijeras. Yo no pasé de recortar corazones; de papel, claro.
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